21 Artistas Su Mundo
Homenaje a Augusto Rivera Garcés

 
Formato 30 x 24.8 cm, 196 páginas en color, papel esmaltado de 160 gramos.

INTRODUCCIÓN PROFUNDA

Fernando Guinard

Mi abuelita decía: Mijo, si hubiera aceite le haría huevos, pero como no hay huevos. 
Hace muchos años visité a José Ignacio Roca en su oficina de la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, le mostré el libro El Espíritu Erótico y le manifesté mi deseo de que me apoyara en el proyecto de fundar un museo de arte erótico. Me dijo, ex cáthedra, que cancelara el proyecto porque no tenía sentido, que era como hacer un museo del paisaje o el bodegón.
Como no había aceite ni huevos, si le hubiera hecho caso no existiría el Museo Arte Erótico Americano MaReA, el primero de América, que ya completa quince años y en su corta historia tiene en su colección obras de importantes artistas de renombre y de jóvenes que inician su periplo por el mundo del arte. 
El MaReA es un espacio museístico no convencional, es una instalación permanente que expone su colección para el placer de los amantes estéticos. En eso se diferencia de la mayoría de museos que no exponen su colección porque la tienen guardada en bodegas secretas para el placer de las cucarachas. 
El MaReA ha realizado algunas exposiciones pero canceló esta opción pues una vez revisados los inventarios se pudo percibir que los ladrones disfrazados de amigos y visitantes se roban las obras de pequeño formato. 
En su espacio hay un diálogo artístico entre las pinturas, esculturas, fotografías y videos de diferentes tendencias y variadas temáticas de importantes artistas colombianos y extranjeros.
El MaReA es un proceso surrealista y delirante que ha logrado plasmar el mundo de los sueños de la realidad mundana y erótica desde que la virgen se le apareció al fundador en 1987. 
Reúne en su historia la belleza, la armonía y las maravillas de la sexualidad, el erotismo y los temas sagrados de la historia del arte.
Por tal razón no solo tiene obras que muestran los procesos eróticos, los cuerpos desnudos y los registros de las acciones sino también conserva y exhibe obras que tratan temas históricos de memoria y sociedad, paisaje, naturalezas muertas, objetos y vida real. Y ha realizado importantes exposiciones, festivales y happenings en museos, universidades y espacios no convencionales, ha publicado sus investigaciones para informar, sensibilizar, desembrutecer y enseñar a aprender a desaprender lo aprendido en un país cuya historia ha sido cosida a punta de mentiras por una clase politica insensible, corrompida, conductista y cínica cuya estrategía cultural esta manipulada por farsantes disfrazados de intelectuales cuyas reflexiones se parecen mucho a las de los políticos y abogados sin ética que cuando abren la jeta expulsan grandes cantidades de popó; un ejército de apóstoles de la cultura que ha llevado el arte a la cumbre de la vergüenza y al elogio desbocado donde reina la mediocridad. Sin embargo, Ricardo Arcos-Palma, cuando era director del Museo de Arte de la Universidad Nacional, realizó la exposición Femenino-Masculino-Arte & Erotismo, un homenaje al MaReA, Jim Amaral y Ángel Loochkartt, profesor Emérito de la Universidad Nacional de Colombia.
Y algunos estúpidos todavía no sospechan nada.
Augusto Rivera fue mi primer maestro cuando tuve la oportunidad de inmiscuirme en el mundo de las artes plásticas y visuales. De él aprendí a no ser hipócrita, a mirar la realidad del arte con ojos atentos, y a mandar a la mierda todas las convenciones. Desde entonces me volví un escéptico que promulga a diestra y siniestra que los artistas deben liberarse de las cadenas que los oprimen y no deben permitir que los curadores, conservadores, comisarios, críticos y gestores culturales se conviertan en sus jefes conductistas. 
Como soy un antihéroe puedo decir que el arte colombiano está contaminado por espíritus y personas demasiado desagradables como Beatriz González, José Ignacio Roca, Doris Salcedo, Antonio Caro, Miguel Ángel Rojas y Jaime Cerón, que como buen investigador y curador se apropió del eslogan de aprender a desaprender lo aprendido cuando presentó el texto curatorial en ARTBO 2014. Y muchos se disfrazan de revolucionarios. Y uno de los grandes maestros colombianos, Alejandro Obregón, decía que era más peligroso un artista con un ladrillo que con una pintura.
Soy autónomo y libre frente a cualquier tipo de dependencia política, social y económica. Y amo a Colombia, el país más bello donde habita la atrocidad, la discordia, la iniquidad, la mentira y la codicia. A veces me siento como Raskólnikov, desprecio todo lo que me rodea.
21 artistas comparten sus obras y su espíritu en este libro. No sé si sus testimonios son encantadores y asombran con su sabiduría o divierten con su picardía, pero ahí está su obra que habla por ellos y su mundo al que me permitieron ingresar con gran gentileza, generosidad, cariño y amistad. Este libro nació después de muchos dolores y varios intentos de aborto. Se prescindió de aquellos que se convirtieron en obstáculos y de quienes se sabía que no se podía confiar. Estará disponible en las Bibliotecas Públicas de Colombia y en las Universidades con carrera de Bellas Artes. 
Con la complicidad del anti prologuista de este libro, el maestro Fernando Maldonado, publico la caricatura realizada al genial personaje que me dijo que cancelara el proyecto del MaReA. Para inmortalizarlo.
Y como decía Dalí que había que repetir y repetir para desembrutecer a los cretinos, repito que el objetivo del MaReA es proteger, preservar, promocionar y estimular las expresiones del arte y del arte erótico, y que es un proceso artístico, un sistema comunicativo, un signo, en un contexto socio cultural caracterizado por la ignorancia y falta de sensibilidad hacia la expresión y la estética erótica, un fenómeno histórico y social que posee su propio lenguaje para una sintaxis propia, y es portador de significaciones y valores informativos que construyen su propia semántica, y ejerce influencias en un contexto social para dar ánimo a su pragmática.
El MaReA se inmiscuye en una dinámica social que altera y deconstruye esquemas de comportamiento artísticos, sociales y culturales, genera debates académicos, es una propuesta que muestra las prácticas culturales, estéticas y eróticas de los autores, no como una aproximación a la realidad sino como una aproximación a la realidad de ellos mismos como artistas.
El MaReA es una proyección fonética que representa una idea que da una nueva identidad a los museos. No es una idea absurda ni arbitraria. Es lógica. No hay nada por el estilo.Tergiversa el concepto de museos para dar nuevos significados. Su pragmática alfabetizadora, pedagógica, académica, integradora y desembrutecedora es un gesto que alcanza la categoría de provocación artística ante una sociedad dogmática y excluyente caracterizada por la falta de afecto.

 

ANTI-PRÓLOGO

Fernando Maldonado

Como si de estar atrapados en sus cuerpos se tratara la vida, los imagineros regresan una y otra vez a sus rutinas. Los hay paganos, ateos, gnósticos, agnósticos y místicos. Algunos caminan con un bastidor bajo el brazo por ciertas calles señaladas de antemano como pertenecientes a la zona bohemia. Otros se mimetizan sin problema entre un público diverso, convencional o vulgar. Nadie con seguridad, podría saber de su  oficio con sólo verlos en la multitud. Su fascinación por la vida es equiparable a su horror. Si estuviésemos allí podríamos sentir el bochorno del día nublado, el olor de las calles plagadas de humanos angustiados, tensos, iracundos o resignados. Los vehículos en cada rincón, con los tubos de escape que resoplan humo blanco o gris y avisos que atiborran las paredes, las azoteas, los edificios. ¿Vale la pena estar allí sólo por intentar abrir un lugar para el solaz silencioso de la pintura o el dibujo? Cada imaginero es distinto de modo que las respuestas serían muy diversas. Están los escépticos con los cuales simpatizo. Trabajan en silencio, sin comprometerse, embadurnan con pigmentos telas tensadas de diversos tamaños. Algunos creen que van a lograr algo en un lapso de tiempo muy corto. La mayoría sabe que pueden pasar varias décadas antes de obtener unas cuantas soluciones. Victorias pírricas ante un conglomerado humano indolente y vanidoso. Están los triunfadores, los que han logrado ser aceptados por la Compañía, ese enmarañado tumulto formado por miles de seres asociados por el poder. No soportan los espejos porque los hacen ver, detrás de sus rostros, un largo paisaje de telas pintadas con todos los temas, colores y formas que aborrecen. Son maestros de la simulación pero ignoran que ese es su verdadero arte, no la pintura o el dibujo. Otros imagineros han aprendido a dividir su mente para trabajar en dos estados que son dos vidas paralelas. Lo que venden no se parece a lo que pintan para ellos mismos. Quizá no saben que da igual una obra o la otra. No saben que su esfuerzo por separar lo que consideran profundo de lo que juzgan banal, es un error de visión y las dos categorías son una misma cosa. Tampoco saben que soportar esta tensión ficticia, es su obra maestra. Por regla general, los Imagineros son hombres o mujeres que creen estar en un estado de la mente diferente. Algunos conservan un cierto grado de modestia cuando están en público, o así lo parece. Todos buscan algo que no llega y a veces lo confunden con la fama o el reconocimiento de las gentes de la Compañía. Todos tienen un mundo aparte. Lo han construido a fuerza de esperar y trabajar, trabajar y esperar. Habitan lugares diversos, ciudades grandes o pequeñas, aldeas, playas y desiertos. Aguardan, aguardan a que otros humanos los vean tal como son y les den su aprobación con una señal.     
Una vez me preguntaron si es lícito o ético esperar esta señal. Lo único que parece claro es que no conviene hacer de la señal una meta.
Por el camino deben superar muchos obstáculos y si vieran su dimensión, si pudiésemos convertir en imagen lo que les aguarda, veríamos su figura ante una especie de montaña gigantesca y hostil. Las rutas para ascender siempre estarían ocultas y custodiadas por otros humanos dedicados a bloquear el ascenso o a confundirlos. Muchos han hecho de la confusión o del bloqueo su profesión. En algunos lugares se les llama Comisarios o Curadores. Varios de ellos antes eran imagineros o intentaron serlo, pero quizá la visión de la montaña hostil  los desanimó. Se les avala el hecho de haber visto la montaña antes de intentar el ascenso. Sus mentes son ágiles al borde de caer con facilidad en perogrullos cuando hablan o escriben, pero a la par comprendieron que éste es el talón de Aquiles de las civilizaciones. Comprendieron que sin palabras, sin lenguaje, no existe la historia, es decir, la ficción popular del mundo. Nada escapa ni escapará de este cerco de palabras que hemos creado por nuestra angustia, por nuestra nostalgia de eternidad. Pero los imagineros brindan consuelo a los demás. Nadie los puede consolar pero ellos han logrado abrir un vacío placentero, incluso extático en las mentes de los demás habitantes. Este vacío puede ser fugaz, tan sólo un fragmento de tiempo para la mayoría de los observadores de la obra de los Imagineros. Pero también hay observadores atentos, incluso obsesivos, que disfrutan a su manera de ese vacío que desencadenan ante ellos las pinturas y dibujos de los Imagineros. En ocasiones y con enorme esfuerzo, uno de estos observadores atentos decide publicar un libro en el que incluye imágenes pintadas por estos hombres y mujeres que han permanecido a lo largo de los años, fieles a sí mismos hasta donde su resistencia lo ha hecho posible. Vale la pena echar un vistazo a un libro así. En especial porque pone en evidencia que algo más allá del cerco de palabras, se niega al sometimiento. La única libertad posible, la libertad interior, se impone allí. Fernando Guinard lo ha hecho posible una vez más. ¡Qué sería de los imagineros sin personas como él! Es su enorme voluntad la que agita el panorama tedioso que controlan comisarios, burócratas y arpías. Es el mundo interior de los artistas. Los artistas y su mundo.

 

Artista parcipantes

Arango Ruiz Diego, Baud Rosenell, Bernal Dora Emiliana, Cristo Soraya, Chacón Iván, Dussan Rafael, Esparza Eduardo, Hernández Filomeno, Hurtado-Lorenzo Iván, Jiménez Edgar Francisko, Loochkartt Bodé Ángel, Maldonado Fernando, Meneses Gabriel, Moya Eivar, Rivera Augusto, Sablón Carlos Antonio, Serrano Sanmiguel Jorge, Spynoza Alejandro, Trujillo Béjar Sergio, Vasilescu Demetrio, Zequeda Mauricio.  

   
Augusto Rivera Garcés
Diego Arango Ruiz
Rafael Dussa
 
 

Precio de venta del libro 21 Artistas Su mundo 

100.000 US$ 52  38 Más costos de flete

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