Arte del taller, arte en el escritorio

 Por Rodolfo Gutiérrez Gómez

No superan los dedos de la mano los intentos por cesar, precisar o definir con exactitud el número de creadores plásticos que en permanente ejercicio de su talento trabajan en Colombia. Las cifras son elásticas y se ajustan a toda especulación. Las bienales, salones nacionales y muestras organizadas por contadas galerías para allegar público a las investigaciones de novísimos artistas apenas permite una aproximación temporal.

Al concluir el evento acaso dos o tres nombre se afiancen en letras de molde, los demás retornarán al anónimo círculo de su taller. La memoria de un conciudadano desapasionado por la cultura tan sólo albergara una decena de nombres, apellidos y signos que identifican a otros tantos maestros de nuestra plástica. Del oculto brillo que tienen  nuestras generaciones más recientes poco o nada se ha beneficiado la conciencia colectiva, y esto relieva la importancia de publicaciones como la Agenda de Artes Plásticas, por su disposición para superar los obstáculos del tiempo donde se agotan o marchitan, sin  germinar siquiera, en el polvo del olvido las raíces de nuestra identificación estética.

La Agenda Artes Plásticas estableció desde su aparición en 1986 una pauta para la difusión sistemática de la experiencia artística colombiana. Idea original de Fernando Guinard –economista avenido a los caminos de la plástica y cuya sensibilidad reconoce como herencia esotérica de su estrecho contacto con el maestro Augusto Rivera-, la Agenda demostró la validez de un vehículo eminentemente publicitario transformado como mediador inmediato entre el artista y el espectador. El placer derivado de la cotidiana apreciación significó sólidos vínculos en la única sangre que no tiene nacionalidad, ni credo, ni partido, ni estamento social: el arte. Más de medio centenar de obras en diversas técnicas pictóricas y gráficas conformaron la primera edición esbozando un alentador panorama del exhaustivo compromiso de crear en esta patria. Desde consagrados maestros del oficio como Manzur, Rendón, Alcántara, Granada, hasta reconocidos ejecutores de las nuevas tendencias como Lugo, Pombo, Cerón, Álvarez, Vélez, Arango, Ovalle, Osorio, Mejía o Jaramillo, se entretejió un amplio espectro de quienes investigan por los recónditos lenguajes del alma. Exactamente 56 artistas.

Ver las raíces

Fernando Guinard a quien la burocracia causa escozor, ha propiciado irónicamente en los escritorios –el sitio primordial de la Agenda- ese diálogo sin cita previa que enriquece al espectador y ennoblece la obra de arte. La constancia de tal diálogo fortalece, indudable, la apreciación hacia la manifestación estética del hombre americano; manifestación diluida o comprometida en manos de falsos profetas con oscuras etiquetas foráneas. Desde su Taller De- mente Colombiano (el nombre deriva de aquel partido creado en Cali por Diego Pombo y Gabriel Sacasas para llevar a la presidencia al loco Guerra), este incansable activista del arte ha desarrollado una gestión editorial que permite un discernimiento paulatino de las raíces nutricias de nuestra esencia cosmogónica. El acopio de búsquedas, exploraciones e investigaciones patentes en las obras seleccionadas para la Agenda, estimula en el “lector” sus facultades ciertamente envilecidas e inertes por conceptos agónicos y estáticos de la belleza. De la función creativa. Dicho estímulo genera percepciones más profundas que las de evidencia visual, porque con su íntima proximidad a los proyectos, a las ideas, a los cometidos personales, se establece en el lugar de las vivencias cotidianas-Horas, días, semanas, meses para fascinarnos con el delirio de estos vástagos del aire nuevo –y sin nombre, como nuestra propia expresión plástica-confiado s esta esquina del planeta.

Un panorama de casi medio siglo

En su edición de 1987, con un tiraje próximo a los 20.000 ejemplares, la Agenda completa casi medio siglo de producción plástica colombiana, lo cual desdice positivamente a quienes afirman el padecimiento de una crisis de arte. Los dueños de este aserto, es seguro, habrán limitado su observancia a los círculos de cierto arte filial, por lo tanto a la ennochecedora reversión.

Por el contrario, el criterio que perima en la Agenda de Artes Pláticas pugna por liberar el arte de los corrillos estigmatizadores. Aquí abre sus puertas el taller. Se integran artistas de inagotable fertilidad: Hernando Tejada, María Thereza Negreiros, Augusto Rendón, Mabel de Rivera, Antonio Valencia, para no excederme en nombres, quienes desde la década del cuarenta vienen generando lúcidas propuestas. A vuelta de hoja, los gestores de la llamada transvanguardia –corazones posteriores alimentados por sangres ancestrales- extraordinariamente prolíficos como Pedro Alcántara, Diego Arango, también Gastón Bettelli, y con ellos un extenso retrato de las edades espirituales de nuestra estética a través de artistas que, incluso, apenas sobrepasan la norma legal de los 18 años.

Lo unificador es que en todos pervive un espíritu inquieto, vibrante, emocionado, verdadero camino hacia un arte vital propio. Y como este arte se solto de los caballetes y los rincones para amancebarse con técnicas y materiales inesperados, acordes con los esguinces contemporáneos, así se vinculan la fotografía, el ensamblaje y diversas aventuras escultóricas al bagaje de  creación comprendido en la Agenda de Artes Plásticas.

Fernando Guinard quiso dedicar esta edición a la memoria del maestro Augusto Rivera –llamado a sotto voce el Picasso latinoamericano-, a quien su interés por la fatua gloria y su franco desparpajo sometieron al silencio mezquino de los eruditos. Si dicen que han escuchado llanto en su tumba no se lo atribuyan a sensiblerías ajenas a su corazón de cobre. No es porque le conmueva este homenaje de su hijo espiritual, sino porque se siente impedido para participar en la edición del 88, dedicada a su tema favorito Eros. Bueno, suplicios de diletante.


El SIGLO – Arte. Pág. 8-B, Bogotá, domingo 14 de diciembre de 1986.

Volver a Textos sobre Fernando Guinard

Libros - Frases Célebres - Virgenes - Poesía - Nadaísmo - El Comic Manga - Artes visuales. Los 50 de la Memoria - Erotismo Prehispánico - El Erotismo del yo
Erotismo y Nociones de Cuerpo - Homenaje al Museo Arte Erótico Americano MaReA y Fernando Guinard - Art & Eros Festival, 2008 - Feria de la Sexualidad
MaReA en Quito - Tiempo de Amor y Erotismo - Fiesta de Eros - Homenaje a Ángel Loochkartt - Bienal de Amor & Éxtasis