Fernando Maldonado

 Por Fernando Guinard

Fernando Maldonado nació cuando el arte conceptual estaba en pleno apogeo, cuando todas las vanguardias habían agotado previamente sus recursos. Creció en una especie de limbo en el que es difícil identificarse con alguien en especial. Se habían agotado las posibilidades del arte abstracto, muchos artistas geométricos ya habían recreado las formas precolombinas, innumerables movimientos emergían: el pop, el arte psicodélico, el hiperrealismo, el fotorrealismo, el schocker pop, el realismo crítico social, el neoconcretismo y la nueva abstracción, el minimal art o estructuras primarias, el arte óptico, el arte cinético–lumínico, el arte computarizado, los ambientes, el arte povera, el land art, el nuevo reduccionismo, el body art y el arte conceptual.

Su madre lo acercó al arte y su padre es la imagen de la fuerza y de la tenacidad. Sólo un evento alteró sus vidas con diversos matices: la muerte de su hermano mayor que acentuó en él la certeza del absurdo. Fue el toque de campana o la llamada sorda e invencible del fin.

Con mucha nostalgia Maldonado evoca a su hermano: yo crecí con su ausencia, que es otra forma de presencia, en las noches despertaba llamándolo; en el día lo invocaba en la soledad abstracta de mis primeros años. Con el tiempo se hizo evidente que nunca más vería su figura sobre la tierra. Me acostumbré a un cierto tipo de aislamiento interior que me daba perpectivas nuevas de vida.

La otra vida de exploración me la dio la literatura. Hoy veo los libros como grandes intentos por explicar lo esencial, pero también intoxican, sobrecargan el alma y desequilibran si no se combinan con la acción. El hacer físico y el hacer interior son, para mí, un mejor instrumento.

Su pintura evoluciona rápido, como una secuencia cinematográfica. Pinta la película de la vida y de  la muerte. Agrede, violenta la superficie, profetiza la destrucción del planeta y cuando se torna en cotidiano, desaparecen las arandelas, los paisajes, los personajes, y quedan  sólo atmósferas invadidas por el mejor amigo del hombre, que en algunas religiones representa el acceso a la muerte, y viajeros que se dirigen hacia  la dulce compañera que los acaricia y los ama hasta el último suspiro.

Cuando Maldonado pinta la bicicleta de Duchamp, o un cuadro de Torres García, que sostienen rejas de lugares habitados por indigentes, no es que pretenda negar la importancia que tuvieron estos artistas y sus obras en su momento. El problema no es que a Duchamp se le haya ocurrido colocar una rueda de una bicicleta, o una butaca, en una galería, o en un museo, y que haya  dicho que es una obra de arte. El hecho es que esa idea maravillosa, en su momento, ha sido repetida hasta el infinito sin romper esquemas ya rotos por Duchamp.

Maldonado no pretende  romper ningún esquema porque su lucha no es contra lo formal, su objetivo es la pintura con contenido. Maldonado es de la familia de los artistas que trabajan el horror y la fascinación del ser y del mundo, como el Bosco, Goya, Giger, Lucien Freud, Bacon, de Kooning y Caballero.

La última etapa de su obra gira en torno a la cotidianidad del espacio-tiempo cuando descubrió las visiones que estaban latentes desde su época de estudiante.

El perro se convirtió en un tema reiterativo, ya que es el principal animal urbano, pertenece a todos los ámbitos, los perros de ciudad tienen características que los hacen distintos, saben defenderse de la agresión externa, saben cruzar calles, saben reconocer actitudes agresivas de la gente, saben sobrevivir, y ahí es donde se enlaza con el tema de la muerte.

El tema fundamental de su obra es la muerte, que es desaparición, aniquilamiento y lo que hace que la vida tenga sentido.

La mujer como tema de mi trabajo está muy ligada a lo místico. Es la dadora de vida. Es como una gran matriz, el templo sagrado de las dichas y angustias de lo humano. Las mujeres sin cabello, producto de la contaminación de las lluvias ácidas, son un elemento aleatorio de la belleza femenina. Los tatuajes son marcas de identidad, que leídas por escáners,  muestran los niveles de radiación presentes también en los infantes. Las mutaciones genéticas son producto de la manipulación de genes para proteger a los herederos de su especie.

La mujer es evidentemente uno de mis temas favoritos. En primer lugar por la armonía de sus formas y su color, por el encanto que emana  y también, como es natural, por su potencial erótico.

Ella comunica al cuadro una atmósfera muy especial, atrae la mirada y centra la composición a su alrededor. Me encanta expresar su misterio y su encanto.

Si los humanos desaparecen como especie, nadie se va a enterar. Si  se autodestruyen y el planeta colapsa antes de los grandes plazos establecidos por los profetas y los científicos, ningún astro ni galaxia en el universo se dará por enterado y tampoco habrá sucedido nada. Mientras tanto, el cuerpo humano desarrollará sus propios mecanismos de respiración al mutar su anatomía. Aún en el vientre mismo será difícil la supervivencia.

Toda forma de arte es conceptual.
La pintura es un  modo de actuar muy complejo, un extenso plan basado en ideas individuales y materializado en pigmentos sobre la superficie del soporte.
No oculto mi sonrisa de satisfacción cuando se afirma la muerte de la pintura.
En el fondo, entre más extraño o anacrónico sea pintar, mayor es mi interés en seguir pintando.
Al examinarse mi pintura, puede decirse que soy hijo bastardo de las formas y de los procedimientos de la modernidad y sus vanguardias.
Vivir la experiencia pictórica a través de teorías relatadas por otros e interpretadas por terceros en los libros temáticos, es pertenecer a una existencia prestada con una máscara del falso profeta o portando el traje inalcanzable del emperador.
Necesito ver la historia del arte como  una gran ficción.
Escogí la pintura porque es autónoma, autocontenida y genera universos infinitos.

Los eventos de vanguardia

Hoy pude ver las obras de las últimas vanguardias, son como celdas de castigo; espacios cerrados, inmaculados, vacíos y sin pasión. El alma no habita allí. Sólo el ejercicio preciso de la mente racional. Una suerte de filosofía apoyada en la nada.

No todas las obras son así, no puedo negar la inteligencia, la sutileza o la certeza de algunas, y me alegra su presencia. Todo tiene su lugar en el mundo; las veo como punto de referencia, son inprescindibles y  reafirman  la futilidad de la historia.

Arte conceptual

Veo el arte conceptual como un débil ejercicio de la voluntad. Su excesivo componente racional, unido al compromiso revolucionario con lo social, tuvo un destello notable en hombres admirables como Duchamp, pero una horda dudosa de seguidores que nunca tuvieron la perspectiva y fundamentación técnica del maestro, anularon toda pasión, rebelión o ingenio.

Hoy, lo más parecido a una vanguardia es el tedio. Se le exige con desprecio intelectual al espectador desprevenido que resuelva los supuestos acertijos que plantea, y desde su torre de marfil enarbola la bandera de falsos filántropos que afirman que el mundo sería mejor si todos fueramos artistas, olvidando la paradoja que dio origen a todas las grandes obras artísticas incluidas las de las vanguardias: todo intento por unificar el pensamiento, el sentimiento o las ideas del ser humano, es el primer paso hacia la esclavitud.

Carta a Duchamp

Respetado señor Duchamp.

Ayer visité un Salón de Artistas Nacionales  y algo extraño sucedió.
Después de recorrer el inmenso recinto, y cuando aún me faltaba la mitad de las obras por ver, me detuve frente a una montaña de tierra puesta allí con la intención de crear una compleja interacción intelectual y emocional con los espectadores de la obra. Confieso que di tres vueltas en torno a ella  para no perder ningún detalle, y siempre retorné al mismo punto tomando como referencia la tapa de alcantarilla que estaba en el piso del inmenso salón. Un leve empujón y una voz me sacaron del estado de concentración en el que me hallaba.

-Señor, muévase de ahí.
-¿Por qué? -Pregunté al guía encargado de las visitas grupales del evento
-¡Está usted parado sobre una de las obras del salón!.
-¿Se refiere a la tapa de alcantarilla?
-Si señor. Por favor hágase a un lado.


Texto publicado en el libro El Espíritu Creador de Fernando Guinard, co-editado con la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales U.D.C.A. Bogotá, 2003.

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