Un día de 1988, tuve una orgía onírica maravillosa con Amparo Grisales y Margarita Rosa de Francisco, dos de las mujeres más bellas, exóticas y sensuales de Colombia, y por lo sobrecogedor de la faena, me tumbaron de la cama. Ya despierto y con el coxis maltratado tuve una visión: entre una nube de humo como la que invade los escenarios en los conciertos de rock, se me apareció una hermosa mujer que se parecía mucho a la Virgen María, estaba desnuda en todo el esplendor de su belleza, calunga, los pezones rosados erectos y los ojos rojos como colillas encendidas. Se me acercó y me susurró al oído: papito, para contrarrestar el olor a cadaverina que se respira en Colombia, realiza dos obras que muestren la parte amable, creativa, sensual, lúdica, erótica, lujuriosa y delirante de los colombianos que viven en una sociedad ignorante, insensible, supersticiosa, aconductada y carente de afecto, cuya clase política es corrupta, insensible, cínica, inmoral y sin ética.

El primer deseo lo cumplí en 1990 cuando publiqué el libro El Espíritu Erótico que fue presentado en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, con el apoyo de Gloria Zea y Eduardo Serrano. El Espíritu Erótico se realizó con el poeta Jotamario Arbeláez,  quien hizo una antología con poetas de otras geografías y épocas, pues según él, los vates colombianos no le hacen a sus musas, ni siquiera, cosquillas tras las caricias.

El ensayo sobre el Erotismo Prehispánico fue  escrito por el nortesantandereano Álvaro Chaves Mendoza, (Pamplona, 1930-Bogotá, mayo 17 de 1992), Premio Nacional de Arqueología en 1976; expresidente de la Asociación Colombiana de Museos; arquitecto de la Universidad Nacional de Bogotá; licenciado en antropología por  el Instituto Colombiano de Antropología (ICAN); doctor en Historia en la Universidad Complutense de Madrid; y posgrado en Investigación Social y Relaciones Humanas Aplicadas en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas; asesor museográfico de la Organización de Estados Americanos (OEA) para América Latina; realizador del guión, la curaduría y el montaje del Museo Arqueológico y Etnográfico de Tierradentro; y de las salas y exposiciones especializadas en el Museo Casa de Bolívar de Bucaramanga; los museos Arqueológicos de Cali y Bogotá y el Centro Colombo Americano. Fue profesor en las Universidades del Cauca, Nacional, de los Andes, Externado de Colombia y Javeriana, donde fue jefe del Departamento de Antropología, hasta su muerte.

La Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales del Banco de la República lo nombró arqueólogo en Tierradentro (Cauca), entre 1973 y 1981, y junto con Mauricio Puerta, estudió los templos funerarios, los hipogeos, la cerámica,  la estatuaria y las características del grupo indígena Páez.

En El Espíritu Erótico, se rindió un homenaje al poeta Raúl Gómez Jattin quien se sintió muy complacido por haber publicado sus poemas de infancia, poemas que él no leía en recitales porque decía que al público no había que agredirlo. Que eran poemas para leer en la soledad. Se sintió muy contento de haber sido comparado con el proteico Zeus pero hubiera preferido ser comparado con Mercurio, el mensajero de los dioses.

Y también se realizo un reconocimiento  a Darío Morales y se publicaron obras de los artistas académicos que trabajaron el tema del desnudo como Epifanio Garay, Francisco Antonio Cano, Miguel Díaz Vargas, Domingo Moreno Otero, Efraím Martínez y José Rodríguez Acevedo. Se publicó obra de Pedro Nel Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Alberto Acuña y Darío Jiménez, y se vincularon los más importantes artistas plásticos colombianos vivos que habían trabajado el tema del erotismo como Débora Arango,  Fernando Botero, Alejandro Obregón, Enrique Grau, Carlos Rojas, Luis Caballero, David Manzur, Carlos Granada, Jim Amaral, Ángel Loochkartt, Álvaro Barrios, Omar Rayo, Umberto Giangrandi, Oscar Muñoz, Ignacio Gómez Jaramillo, Ismael Olabarrieta, Mario Gordillo, Jorge Posada, Edilberto Sierra, Hernán Darío Correa, Flor María Bouhot, Pedro Alcántara Herrán, Jaime Rendón, Rodrigo Salazar, Walter Tello, Carlos Eduardo Serrano, Gilberto Cerón, Jorge Rocha, Gastón Bettelli,  Héctor Rojas Herazo, Octavio Mendoza,  Oscar González Cerón, Demetrio Jiménez, César Santa Fe,  Ivanka Druvofka, Jaime Osorio, Marcos Roda, Edgar Álvarez, Eduardo Emilio Esparza, Filomeno Hernández, Juan Manuel Salcedo, Juan Manuel Lugo, Saturnino Ramírez, Feliza Bursztyn, Hanna Bibliovicz y Hernando Tejada, entre otros.

Para la edición de este libro tuve que empeñar la pierna izquierda de mi mujer y rechazar la ayuda de un banquero que me ofreció puesto de cajero automático en Apartadó, un pueblo de la región del Urabá antioqueño perdido e inmerso entre la guerra y el llanto.

El segundo deseo lo realicé en el año 2000 cuando inauguré, en una galería bogotana, en el marco de la I Bienal de Amor & Éxtasis de Bogotá, el Museo Arte Erótico Americano MaReA con una fiesta en la que mostré pinturas, dibujos, aguafuertes, y esculturas.

Actores del Teatro  Acto Latino y otros artistas invitados presentaron performancias que despertaron la libido palpitante en medio de humo, luces y panteras adolescentes.

Vergardientes y Morboskayas fueron catados por los invitados quienes alegraron su espíritu erótico entristecido a veces por la barbarie cotidiana.

 
 
 

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¿QUÉ ES EL MaReA?